La INCREÍBLE Adele


Es TODO: lo que dice y cómo lo dice: las letras de las canciones son una pasada (y eso que hablan casi todas de un desamor extremo, un tema demasiado trillado que a mí suele hacer rechinar los dientes justo por eso, y que me llama la atención que alguien tan joven lo aborde de esa manera que por momentos resulta estremecedora). Es su espléndida y potente voz, es la producción sobresaliente del disco (creo de sinceramente que, por regla general, un músico-cantante sin un buen productor detrás que le asesore durante la grabación, suele dejar bastante que desear), es lo maravillosamente bien que canta en directo y cómo es capaz realizar una interpretación conmovedora con tan sólo un tenue piano acompañándola… Es todo, todo, TODO.
Desde luego, de esta horneada de intérpretes revival que las discográficas se han empeñado en promocionar, Adele es la mejor con una diferencia abismal. Atrás, muy atrás quedó la malograda y esperpéntica Amy Winehouse que prometía mucho pero que se quedó en nada; nunca mejor dicho en su caso. Y que conste que a mí no me convenció del todo a pesar de que el sonido de su voz era muy solvente.
Da igual el estilo de música que prefieras, no importa el tipo de grupos o solistas que suelas escuchar; si te gusta la calidad, si te gusta el arte, si te gusta el buen sonido, TIENE QUE GUSTARTE ADELE.
Dadle una oportunidad si no lo habéis hecho todavía. 
Yo propongo esta canción con la que tengo que tener cuidado porque, llegado a cierto punto, lo que dice me hace llorar. 
Ojala esta chica siga haciendo las cosas así de bien por muchos años.