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EL EXTRAÑO AUTORRETRATO

Me resulta curioso como un rostro puede cambiar de aspecto dependiendo de la luz que lo ilumine, de la posición desde la que sea fotografíado o de un gesto que se escape sin precisión alguna. Este es el caso de un autorretrato extraño con el que no contaba cuando hice aquella sesión de fotos.
Me quedé sorprendida cuando recientemente encontré entre los archivos del ordenador esta imagen en la que, aunque parecía un ser ajeno y raro, era yo; un instante de mí, de mi presencia…;
el instante de un juego que había dado como resultado una figura de aspecto delictivo,
dicho en el sentido más exótico de la palabra.
De verdad que a veces es realmente difícil reconocerse en algunas fotografías...
Pero mirémoslo por el lado bueno porque, tras el susto, se me ocurrió un
collage “impactante” (jajajaja) titulado ¿Qué estás mirando?

ACCIÓN GUERRILLA ART - 4 Gatos

En España hay una expresión muy popular y bastante despectiva que se utiliza a menudo para referirse a situaciones de lo más dispares en las que cuatro gatos (o sea: prácticamente nadie) fueron los protagonistas. Se suelen decir cosas como -Fueron cuatro gatos; aparecieron cuatro gatos; había cuatro gatos; irán los cuatro gatos de siempre; son cuatro gatos…- (jajajajaja) Personalmente es una frase que me hace mucha gracia y que utilizo como el que más.
Pensando y jugando un poco con esa idea de lo graciosa y peyorativa que a la vez me resulta, hace poco me planteé si dándole un toque guerrilla art a 4 Gatos, sería capaz de crear unas presencias simpáticas que aportasen algo en el entorno (y no como los pobres de la expresión).


Aunque en la imagen sólo aparezcan tres (y yo, porque no cabíamos todos en la foto),
mi nueva acción guerrilla art ha consistido en colocar 4 Gatos de cartulina en
sitios estratégicos de la calle para que surgiese una relación entre los
lugares y los personajes, y de este modo sorprendieran a quien los mirara.
La entrada estereotipada a un supermercado, la aburridísima puerta de un colegio y parte de
una fachada en mal estado han sido las localizaciones elegidas para que 4 Gatos generasen
escenas curiosas como la que comparto a continuación:

 

A pesar de que cuatro gatos siempre suena a muy poca cosa, creo que esta vez más de un transeúnte habrá notado cómo la presencia de los personajes daba vidilla al lugar ;-)
junio 2019

PASEOS GUERRILLA ART # 1

Si en el verano de 2013, cuando comencé a hacer Guerrilla Art, alguien me hubiera dicho que seis años después iba a continuar realizándolo, yo hubiera respondido rápidamente lo que de verdad pensaba en aquel momento: –Nooo, qué va… Si esto va a durar dos o tres meses, hasta que se me acaben las cosas-; pero lo del Guerrilla Art no sólo no duró ese tiempo sino que además prosiguió hasta llegar a día de hoy. Y sinceramente, no tiene mucha pinta de que vaya a acabar.
Si alguien durante el verano de 2013 me hubiera contado que seis años más tarde no sólo iba a continuar haciendo Guerrilla Art sino que además las acciones iban a sofisticarse hasta convertirse en pequeñas intervenciones artísticas urbanas, tampoco me lo hubiera creído.
Y lo que jamás se me hubiera pasado por la cabeza es que yo acabase tan interesada y fascinada por el arte urbano, que me pusiera a investigar y a estudiar su nacimiento e historia a través de varias tesis, documentales y un par de libros, de cara a elaborar de una forma más intervencionista mis propias propuestas y a barajar la posibilidad de dar charlas sobre esta fascinante forma arte; una manifestación que por desgracia, de forma general, creemos que consiste sólo en
los graffitis, la música hip-hop y el mundo de los skaters. 
Casi todas las tardes salgo a dar un paseo por mi barrio y sus alrededores y, de vez en cuando, tras haber pasado algunas jornadas realizando gustosamente obritas Guerrilla Art, me dedico a adherirlas al mobiliario urbano por puro entretenimiento y con la sencilla intención de que a alguien le saque de su hipnosis reptilina, se pare a mirarlas, le causen un pequeño impacto y se las lleve, las fotografíe, pase de ellas o directamente se las cargue. Podríamos decir que la acción se completa en el instante que cualquiera repara en ella de la forma que sea. También es mi manera de dar rienda suelta a mis inquietudes artísticas, despertar el interés y dar a conocer el movimiento del arte de guerrilla.


En el transcurso de estos seis años he visto de todo con respecto a lo que dejo por las calles: sonrisas, corrillos mirando sorprendidos el descubrimiento, codazos y avisos en plan –¡Ey, mira lo que hay ahí!-, indiferencia absoluta y pasadas de largo, alguna persona tomando fotos de lo que ha encontrado, a alguna otra muy cabreada tirando a la basura el hallazgo o agrediéndolo… De vez en cuando veo estas cosas, no porque me quede a mirar qué impresión causa lo que he dejado, sino sencillamente porque, de tanto en tanto, coincide que pasas por el lugar donde pusiste la obrita, y te encuentras la escena; todo depende de cuánto tiempo permanece colgada; puede durar desde diez minutos hasta varias semanas. Pero lo normal es que no te enteres de nada, porque una vez que la dejas, te desentiendes de ella y pasa a ser del mundo, de la vida, de los demás… Ya no te pertenece.


Cuando una tarde decido que voy a dedicar el paseo a hacer Guerrilla Art, salgo de casa portando cosas como: pegatinas que publicitan el movimiento, deseos de buena suerte, frases de ánimo, dibujitos simpáticos, sobres bonitos con un poco de dinero, reflexiones cariñosas o poéticas…




También llevo una temporada que me ha dado por hacer pósters en papel kraft que
pego en zonas infantiles. La verdad es que visto así, el Guerrilla Art es una forma de arte urbano bastante romántica.


Pero mi Guerrilla Art no siempre es tan amable o encantador, ya que como aseguro,
todos llevamos un/a pequeñ@ salvaje dentro bastante atrevid@ que de vez en
cuando pide paso y expresión.


En España actualmente estamos en plena campaña electoral de cara al pasado 28 de abril y al próximo 26 de mayo, fechas en las que votamos de nuevo para elegir a los patanes de turno que “nos gobiernen”. Y a mí, que estoy BASTANTE CABREADA con los asuntos políticos, me ha dado por preparar pegatinas como éstas y adherirlas a los carteles publicitarios situados en mi barrio, justo en la frente de los candidatos. El resultado visual y conceptual es pura ironía.


Sé que ha habido gente a la que le ha escocido encontrarse con ello porque, días después de haber puesto las pegatinas, las encontré tachadas, rayadas a conciencia o despegadas a propósito;
por supuesto, contaba con que eso ocurriese.
¿¿¿Alguien se sintió ofendido???
Si así fue ME ALEGRO, porque yo también me ofendo con las tonterías que tengo que soportar y escuchar de nuestros gobernantes. Poner las pegatinas impertinentes fue mi pequeña venganza;
una manera de bajo de presupuesto para intentar resarcirme.

      

Volviendo a mis paseos, he escrito una segunda parte a ésta en la que hago una reflexión sobre las cosas tan llamativas que encuentro mientras camino haciendo Guerrilla Art, y sobre si eso puede considerarse arte urbano, expresión artística urbana o pura MIERDA. Si os apetece echarle un vistazo, os dejo aquí el enlace para que visitéis la entrada titulada Guarreando el entorno.


6 de mayo de 2019

COLLAGE, AMOR Y YO

La arteterapia es básicamente es una manera de explorar y 
expresar artísticamente lo que sucede en nuestro mundo interior.
La expresión de las emociones, pensamientos y sensaciones a través del arte, puede ayudar a clarificar lo que nos sucede por dentro, a resolver problemas del pasado, a mejorar el autoconocimiento, el orden emocional o a reducir el estrés entre otros muchos de sus beneficios.
Para practicar la arteterapia no es necesario ni ser un artista talentoso ni tener ningún problema mental, ya que el objetivo de este ejercicio plástico es simplemente entender lo que nos turba en el día a día, liberarlo creativamente o gestionar lo que sintamos como algo excesivo dentro de nosotros; ya sea ira, resentimiento, temores, frustración, aspiraciones…
El pasado mes de enero de 2019 comencé un nuevo diario creativo llevándolo esta vez más allá de lo que he ido en otras ocasiones (os hablaba de este tema en  Tu diario creativo) porque en esta oportunidad está dedicado en exclusiva a un asunto tremendamente personal del que pocas veces he sido capaz de hablar con claridad y franqueza: MI PÁNICO AL AMOR.



Como este no es lugar para entrar en detalles íntimos y sus por qués, no me extenderé comentando la cuestión, pero sí que me gustaría decir que este ejercicio de arteterapia iniciado por cuenta propia está resultando extremadamente sorprendente y liberador. Estoy impresionadísima viendo de tú a tú el comportamiento que el pánico al amor tiene dentro de mí, las contradicciones en las que me hace caer y sufrir, las frases inconscientes que resuenan una y otra vez en mi cabeza desde que era pequeña, las armas, las defensas y los ataques, las frustraciones que me causa, también los momentos de gran seguridad… Es en verdad increíble poder observar esto gracias a las imágenes y asociaciones que se crean con plena naturalidad al haberme concedido libertad absoluta para realizar este diario. Admito que algunas escenas que surgen me asustan un poco, pero con otras sin embargo me río muchísimo porque rozan el absurdo.


De verdad que sentir el amor como una amenaza o un auténtico monstruo al que evitar y repeler es algo MUUUUY difícil de explicar... Por supuesto, el problema no apareció de la nada; dejémoslo simplemente en que no he tenido buenos ejemplos de parejas a mi alrededor (empezando por mis propios padres; cuya indeseable relación y matrimonio me dejaron completamente traumatizada con respecto a lo que a esos temas se refiere).



Desde que a principios de año empecé a dejarme llevar por este nuevo y temático diario creativo, estoy fascinada con lo que está ocurriendo en mi cabeza. Ahora me doy cuenta de que este asunto llevaba años empujando y pidiendo paso, y que ésta es la manera más efectiva y bonita de dejar que hable por fin y me cuente una historia cargada de facetas que, en el fondo, siempre he sabido pero que me he empeñado en apartar, ocultar, silenciar y reprimir. Creo de verdad que, las historias personales a las que les negamos la voz, en cierto modo y de forma sutil, nos acaban volviendo un poco amargad@s o loc@s (dicho en el peor de los sentidos).


He titulado esta publicación como si de un trío de amigos nos tratásemos porque, al fin y al cabo, es lo que estoy haciendo para mi propio asombro: entablar relaciones amistosas con dos cosas que siempre he detestado: los collages y el amor. Curiosamente ahora ambos me están enamorando, jajajaja.




Con esta publicación también aprovecho para animaros con fervor a que cojáis cualquier asunto que os turbe, os dejéis llevar por la sinceridad sin pelos en la lengua que trae siempre consigo el inconsciente, y exploréis artísticamente las historias que están deseando salir a la luz para ayudaros a hacer las paces con vuestros procesos personales más inquietantes. Os juro que realizando “arteterapia íntima” os vais a quitar un peso de encima y de paso os entretendréis un montón; además al final, sin daros cuenta, conseguiréis una obrita chulísima que va a haceros sentir muy orgullosos de vosotros mismos y que os ayudará a ilustrar y narrar el problema si decidís hablarle de ello a alguien más  ;-) 


Todo vale: recortes de revistas, pegatinas, rotuladores, trozos de papel de regalo, imágenes propias o de películas, frases repentinas que aparecen en vuestra conciencia... No menospreciéis nada, utilizadlo todo con plena libertad y sin intelectualizarlo. Sentiros Dalí si hace falta y permitid que el subconsciente os cuente SUS-VUESTRAS historias más íntimas y reveladoras  ;-D  
Ánimo con vuestro diario creativo terapéutico, pequeños salvajes.

Febrero 2019

EL BARRANCO DE VÍZNAR - un poema para Lorca

Esto que a continuación escribo es un poemita que se me ha ocurrido después de leer
Poeta en Nueva York e indagar sobre el barranco donde supuestamente Federico García Lorca y unas dos mil personas más fueron enterradas durante la Guerra Civil Española.
Sirvan estas humildes palabras como un pequeño homenaje al gran artista y como
cierre al ciclo de entradas que le he estado dedicando en este blog durante el que ya he denominado "mi verano lorquiano". Van por él:


Si pasas por el Barranco de Víznar
dile a Federico García Lorca
que encontré a la luna gritando su nombre;
clamaba versos enloquecidos
como si de un poeta enamorado se tratase.
Yo, sin embargo, tenía un silencio con mil oídos
y treinta lenguas descuartizadas
que manaban pena negra
adentrándose en el corazón
de todos los ahogados por la vida.

Si vas al Barranco de Víznar
cuéntale a Lorca
que cien ranas encapuchadas
se batían en duelo con el cielo,
y cuarenta palomas blancas
rozaban con su cuello
una soga hecha
de margaritas sin cri cri.

Cuando pases por el Barranco de Víznar
dile a Federico ¡rápido!, ¡pronto!
que todos le echamos de menos,
que su ausencia duele
como un amor arrancado de repente,
que su recuerdo no es consuelo,
que sus palabras no son olvido,
que el dolor sigue siendo tan grande
y el sinsentido tan incomprendido,
que un gallo de madrugada
continúa aullando a la luna
por el duende perdido.

agosto de 2018

OBRITAS PARA REGALAR

Cuando voy de "chica seria" hago cositas como ésta y participo con ellas en exposiciones colectivas, las presento a certámenes de artes plásticas (a veces me las seleccionan)
o las cuelgo por casa para presumir de pinitos artísticos y, de paso, decorar  ;-D 


Pero en otras ocasiones, simplemente por "soltar", por salir de la seriedad de mis cuadros de adulta, por divertirme un poco a costa de mi lado infantiloide que pide Guerrilla Art, y por tener cierto complejo de Amelie (personaje protagonista de una película que me encanta) me da por hacer obritas "bobas" como éstas y dejarlas luego por la calle con ánimo de que a alguien le hagan cierta gracia, se interese por saber qué es el Guerrilla Art, y se las quede si le apetece.


Cuando las hago utilizando cartulina, cartón o papel kraft suelo dejarlas pegadas en 
la puerta de un colegio que hay cerca de casa con la esperanza de que a los pequeñajos y
a sus acompañantes les haga sonreír cuando empiecen su jornada escolar.


En el caso de las obritas pintadas sobre lienzos, las abandono en los bancos de una plazoleta situada también cerca por la que suelen transitar y sentarse personas de todas las edades.

JURO QUE INTENTÉ PONER LA MISMA CARA QUE EL GATO PERO NO ME SALIÓ
También tengo rachas en las que meto en sobres originales un poco de dinero junto con alguna frase de ánimo y deseos de buena suerte, o adhiero al mobiliario urbano reflexiones hechas con cariño.








En otras ocasiones mi acción Guerrilla Art consiste en abandonar en la parada del autobús algún cuaderno creativo lleno de simpáticos dibujos que se relacionan entre sí y que realizo por puro entretenimiento a lo largo del año.


Y todo esto de dejar cosillas lo hago a horas en las que apenas hay gente por la calle porque me gusta la idea del "factor sorpresa"; la idea de ser capaz, sin estar presente, de sacarle una sonrisa o de su ensimismamiento a un desconocido. Me consta, por algún que otro testimonio que ha llegado hasta mí (y que me ha obligado a hacer como si yo no supiera nada) que ocurre sobre todo cuando las obritas se las encuentran niñ@s. Así pues, me apunto el tanto de dejar detalles artísticos y altruistas en el mundo, y que a alguien le alegren de vez en cuando  :-) 
mayo 2018-marzo 2019

LOS ROSTROS DEL RECUERDO

A veces hago ejercicios de dibujo que no sé ni cómo se me ocurren, pero que sacan a
la luz y al papel cosas que me sorprenden mucho. El ejercicio concreto al que hago referencia en esta ocasión consistía en intentar dibujar retratos a lápiz dejando vagar mi mente sin usar ningún tipo de imagen que sirviese como modelo; de este manera fueron apareciendo, más rápido de lo que esperaba, rostros como estos.



 Al principio me pareció bastante chocante, sobre todo porque no entendía por qué los personajes recordaban a esos bocetos sobre delincuentes que se hacen en las comisarías pero, transcurrido cierto tiempo, me di cuenta de que muchos de los rasgos que tenían los dibujos eran los de gente que conocía. Ahí estaban los ojos glaciales de José Manuel o la nariz de Eduardo, ahí estaba el pelo de Pedro o de mi hermano; incluso me di cuenta de que había caras de artistas a los que en algún momento había observado en fotos: el guitarrista de los Red Hot Chili Peppers, Andy Warhol, Keith Richards de joven... Así, sin comerlo ni beberlo, fue formándose una colección que llegó a la docena de retratos en la que, no es que se busquen delincuentes, sino los rostros del recuerdo con los que mi cerebro montó personajes. 
Días después me apeteció seguir con el ejercicio y más rostros del recuerdo emergieron,
pero esta vez con una estética totalmente diferente; de hecho esta colección terminó llamándose Retratos Primarios, porque pidió sólo ese tipo colores para conseguir su toque personal.



¿Habéis probado alguna vez a hacer algo parecido? 
 Yo ya había probado algo semejante pero con pensamientos: eliges un tema que examinar, y dejándote llevar, en un papel escribes las palabras que te llegan con respecto al asunto.
En serio, probádlo. Es una manera de lo más sencilla y entretenida de encontrar
claves que nos ayuden de cara a algo que nos preocupe.
A mí en ambos casos: tanto en el de dibujar como en el de liberar pensamientos,
me resultan siempre experiencias bastante curiosas y, si hay suerte, hasta reveladoras.
Con respecto a estas colecciones de rostros del recuerdo, he pensado que, si
todo sale bien, su final consistirá en dos murales, no exactamente como
os enseño en las fotos, a modo de instalaciones artísticas.