Pelicúleame / BLUE VALENTINE

Blue Valentine es una película que fue estrenada en el año 2010 y cuya dirección corrió a cargo del interesante cineasta Derek Cianfrance. En esta ficción Ryan Gosling y Michelle Williams dan vida a Dean y Cindy, una pareja unida con una hija que, sin embargo, se enfrenta al desgaste ineludible de su relación. La progresiva ausencia de comunicación y la desconfianza ponen en jaque un amor que parecía seguro. Un retrato crudo, pero necesario, sobre cómo el amor romántico puede pasar de una idealización absoluta a una realidad agotadora.


En Blue Valentine podemos ver el doble relato de una relación amorosa que surge entre dos jóvenes cuyas vidas se cruzan por casualidad, y que cambian enormemente por ese motivo tanto para lo bueno como para lo malo. Por una parte la narración nos enseña cómo su romance se está viniendo abajo sin perspectivas de poder ser salvado, a pesar de que la intensidad de lo que sintieron les hizo creer que iban a estar juntos para toda la vida; y por otra nos cuenta cómo se forjó la interesante unión de la pareja. Esta destrucción y creación están mostradas de una forma directa, sin ñoñerías cursis, sin posicionar al espectador para que desee un final concreto y recordándonos que, por muy fuerte que sea el amor, tal como dice uno de los personajes -No hay garantías.


Una de las cosas por las que más me ha gustado es porque me parece una historia urbana actual con la que cualquiera puede verse reflejado. Blue Valentine no tiene nada que ver con las películas románticas, en plan hollywoodiense, en las que todo es muy bonito o un dramón de tres pares con el que te da mucha pena que los enamorados no acaben juntos. Esta es una crónica de amor y desamor realista y honesta, y ya digo que en ningún momento posiciona a quien la ve para que imagine un final; como mucho lo que consigue es que, cuando ya está claro que la relación se ha terminado por completo, pienses <<Pues, sí, es mejor que cada uno se vaya por su lado; una ruptura saludable>>.

      
A pesar de lo mucho que me gustó, es un film que no le recomendaría a menores de 25 años (porque no creo que aún tengan la suficiente experiencia vital como para entenderlo del todo), ni a mayores de 45 (ya que les resultará demasiado juvenil); tampoco a personas que busquen guiones chispeantes y encantadores con los que acabar de buen rollo cuando termina la película. Por supuesto, y claro está, a todos los demás, les invito sinceramente a verla.