el reencuentro - HISTORIAS DE NUEVA YORK

Según vi la carátula el pasado domingo por la mañana, se me iluminaron los ojos y empecé a sonreír entusiasmada. Ahí estaba, era ELLA: Historias de Nueva York, una película de la que siempre me he acordado, que en su día grabé, pero que no había vuelto a ver desde que me quedé sin vídeo vhs hará por lo menos diez años.
Esta película llegó a mi vida como muchas otras: GRACIAS a la 2. Por entonces los lunes por la noche emitían un programa que me encantaba llamado QUÉ GRANDE ES EL CINE y que presentaba el director José Luis Garci. Como en general casi siempre ponían  unas pelis estupendas, la noche que emitieron este film me puse a verlo y a grabarlo sin saber absolutamente nada de él y, como tantas otras veces me había pasado, cuando terminó, me quedé maravillada a ver el debate porque ME HABÍA ENCANTADO la película.
La curiosidad de esta peli es que, en realidad, son tres películas en una; de nuevo, bajo el pretexto de la ciudad de Nueva York, se cuentan tres historias de lo más dispares tanto en temática como en estilo dirigidas por tres directores diferentes: M. Scorsese, F. Coppola y W. Allen.

Coppola, Allen, Scorsese (1989)
Esta tarde he vuelto a verla y, a pesar del largo tiempo transcurrido sin hacerlo, las
sensaciones han sido tan agradables como la primera vez y los criterios muy parecidos
a los que efectué en los primeros visionados.
Sin lugar a dudas estoy de acuerdo con los especialistas en que la primera historia, la dirigida por Martin Scorsese, es la mejor, y personalmente mi favorita, se llama Apuntes del natural. No sólo la historia que narra es la más interesante y original sino que, a nivel meramente visual, es EXCELENTE (nunca he visto esa manera tan llamativa y original de rodar los planos). Un fortísimo aplauso de mi parte para el director de fotografía Néstor Almendros.


También estoy de acuerdo con los expertos en que la segunda historia: La vida sin Zoe, escrita y dirigida por Francis Coppola, es la peor, y utilizo el término "peor" por no decir que es sencillamente tonta. La intención es la de contar un pseudo cuento: el de una niña multimillonaria que vive con su mayordomo en un hotel y monta una fiesta para sacar a su padre multimillonario de un problemilla. Se supone que la historia tiene que resultar entrañable y simpática pero, por lo menos a mí, me parece un querer y no poder; una ñoñería, vamos...


Afortunadamente, el sabor agridulce que deja La vida sin Zoe, cambia y mejora cuando aparece la tercera historia escrita y dirigida por mi adorado Woody Allen. Sinceramente y tratando de ser lo más objetiva que soy capaz, creo que es un guión bastante ingenioso que pilló a Woody en el que yo pienso que es su mejor tramo creativo: el que va de 1986 a 1995. Antes de estos años hizo varias cosas destacables y hasta brillantes (Annie Hall, por ejemplo) y después las ha hecho también, pero para mí esa etapa que he mencionado es en la que más pelis memorables y con identidad propia creó. Sin ir más lejos, en esta historia llamada Edipo Reprimido, están todas las que serían durante ese tramo, las señas de identidad de Woody Allen: humor gestual, humor intelectual, las conversaciones con el psicólogo (jajajaja), la mala suerte del desgraciado de la vida que siente que es, los problemas conyugales, un complejo freudiano... De verdad que está todo.


Para terminar diré que, aunque sólo sea por pasar el rato, está bien ver esta peli de pelis. Dura un poco más de dos horas pero no se hace larga y pesada en absoluto porque las tres historias tienen bastante ritmo y, aunque sólo sea por la curiosidad de ver los trabajos de tres directores tan dispares y legendarios, creo que merece la pena verla, sobre todo si sois cinéfilos.
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