CÓMO MONTAR UNA EXPOSICIÓN

Como estoy cansada de encontrarme con demasiada frecuencia con exposiciones bastante chapuceras, tanto de artistas aficionados como de supuestos profesionales, y viendo además que en Internet no hay mucha información práctica y de calidad al respecto, he decidido coger los apuntes del curso de Diseño y montaje de exposiciones al que asistí hace algunos años, y ponerlos aquí para intentar ayudar a las personas que buscan consejos a la hora de montar una exposición.
La información que incluyo es válida para cualquier tipo de exposición ya tenga como protagonista la escultura, la fotografía, la pintura, la ciencia... y sea de carácter individual o colectivo, ya que todas se rigen por los mismos criterios básicos y lógicos; además estos consejos también sirven para cualquier tipo de espacio en el que se vaya a organizar la muestra: una cafetería, una nave, la sala de un centro cultural, una galería, un vestíbulo o incluso las paredes de tu casa.
Una cosa importante que me gustaría añadir antes de empezar con la teoría es que, en cuanto al tema de exponer, existe de manera generalizada la fatal e ignorante creencia de que montar una exposición es –llegar y poner las cosas, así tal cual, según te apetece.
Hay que insistir en el hecho de que una muestra decente necesita un sentido, un enfoque, unos criterios lógicos y básicos que harán de ella una experiencia armónica que ayudará a los espectadores a entenderla y disfrutarla más, y a que las obras se luzcan mejor y no se “peleen” las unas con las otras. En definitiva, se establecerá un diálogo más inteligible entre ambos aspectos:
obra-espectador. Así pues...


Según la estricta teoría una exposición es un medio de comunicación. Es la presentación de algo que resulta de un ordenamiento, que tiene un hilo conductor y que sirve para comunicar un contenido sea histórico, artístico, literario, educativo, científico, técnico...  Por lo tanto, la exposición es un discurso razonado de objetos concebido para la comunicación y la interacción con el público, y que discurre a través de un criterio unificador. Cuando se dice que una exposición es un “discurso razonado de objetos” se atiende a un doble hecho: primero, los objetos aparecen ordenados de acuerdo con una lógica, con un sentido, con una idea a transmitir, y gracias a esto, se puede discriminar, priorizar y ordenar selectivamente. Segundo, los propios objetos contienen ideas, significados que en su relación de conjunto, estructuran un discurso que cuenta al espectador algo.


1º Consejo para tu exposición: ENCUENTRA UN NORTE
Si os fijáis atentamente cuando visitéis un museo, una galería, una sala, una feria o cualquier otro tipo de espacio donde se dé una exposición profesional, siempre observaréis que el ordenamiento de los objetos tiene un hilo conductor que sirve para transmitir un contenido. Así pues este es el aspecto más importante a la hora de empezar a plantearse montar una exposición: tener un criterio en torno al cual van a seleccionarse y a ubicarse los objetos, cuadros, fotos, esculturas o cualquier cosa que vayamos a exhibir. Esto quiere decir que hay que elegir un norte, una idea guía, una intención principal hacia el cual va a dirigirse la composición del espacio del que dispongamos.
Habrá que empezar por hacerse preguntas como: ¿Será una muestra biográfica en la que el criterio a seguir será el cronológico? ¿Se tratará de una fotográfica en la que habrá que separar las fotos en blanco y negro de las de color, y además agruparlas según el tema? ¿Esta exhibición tendrá como protagonista una colección de cuadros de diferentes cromatismos y estilos?
Hay que partir de algún punto, hay que definir cuál será el motivo principal de la exposición que vamos a organizar. Por ejemplo, esto que vais a ver a continuación sería una pequeña muestra de lo que estamos hablando: el criterio a seguir ha sido la elección de cuadros de paisajes de corte realista, y se han agrupado además teniendo en cuenta la tonalidad de sus colores.





2º Consejo para tu exposición: APLICA LA LEY DE LA SEMEJANZA
En el ámbito expositivo COMPONER significa ordenar el espacio, y este espacio además ha de estar dispuesto bajo un criterio que consiga una muestra armónica, homogénea que evite los contrastes violentos. Esto es conocido como LA LEY DE LA SEMEJANZA.
A continuación podemos ver otro ejemplo de exposición bien lograda en la que
  la ley de semejanza aplicada es el retrato en blanco y negro.


También aquí tenemos un ejemplo más de lo que sería una selección fotográfica armónica
en la que el blanco y negro y la temática animal habrían sido el sentido principal
de cara a elaborar la exhibición.



La composición a exponer puede ser creada de manera temática, es decir, teniendo en cuenta los temas que se muestran en las imágenes: retrato, abstracto, paisaje, fotografía, etc...; biográfica, dando prioridad a los datos por orden cronológico; cromática, unificando los elementos que se van a exponer mediante el colorido de los mismos, como en este otro ejemplo en el que la exposición vuelve a regirse por la tonalidad de los colores de los cuadros:


Una de las cosas más importantes que notamos cuando visitamos una exposición bien montada es que tenemos la sensación de que el espacio en el que nos encontramos nos invita a estar y, sobre todo, a mirar. Porque por desgracia, cuando no se han tenido en cuenta los criterios mencionados, un enfoque común y se han colocado las obras como a uno le ha venido en gana, tenemos como resultado errores-horrores como el siguiente:


Este sería un buen ejemplo de una muestra en la que no se ha utilizado ningún tipo de criterio y en la que sencillamente los cuadros se han colgado sin ton ni son, sin tener en cuenta la temática, los colores... así las obras se "pelean" entre ellas y su mensaje y calidad parece remitir. Gracias esta falta de armonía, nuestra exposición se agrede a sí misma y a los visitantes.

3º Consejo para tu exposicón:
DEJA TU MALDITO E IGNORANTE EGO A UN LADO PARA NO QUEDAR COMO UN PALETO
Las exhibiciones creadas a la buena de dios transmiten siempre la sensación de
que nos encontramos en un mercadillo en el que los objetos se han colocado bajo el lema: 
-pues a mí me gusta así, y como es mi exposición, pongo las cosas COMO ME DA LA GANA.
Tanto si exponemos obras propias como si participamos en una muestra colectiva
u organizamos una exposición en donde el tema o el artista es otro ajeno a nosotros,
es muy importante dejar el ego a un lado y hacer lo que es mejor para la muestra. De la
armonía del discurso depende la efectividad del mensaje y relación de calidad que
se pretende entre los espectadores y la exhibición.
Hay que tener en cuenta que en una exposición intervienen dos factores: la presencia de un emisor (nuestra expo) y la de un receptor (el público) al que hay tener en consideración si no queremos crear chapuzas que se quedan así PORQUE ESTO LO HAGO YO Y A MÍ ME GUSTA.
Ten muy presente que no estás exponiendo PARA TI, estás exponiendo PARA LOS DEMÁS. Sé lo más profesional que te sea posible para evitar chapuzas como la que puedes ver a continuación.


4º Consejo para tu exposición SI LA COSA SE COMPLICA 
A veces nos encontramos con casos en los que nos es muy difícil tener material u obras que casen entre sí porque son de colores muy distintos o de temas dispares como en el ejemplo anterior.
En la siguiente imagen observamos que aunque se aplica la ley de semejanza mediante la unificación del blanco y negro, las fotografías saltan de un tema a otro perdiendo así parte de su sentido y belleza.


Si te encuentras en esta situación, quizás entonces deberías plantearte el criterio biográfico para tu muestra y así disponer los trabajos según el orden cronológico en el que fueron elaborados.
También, dentro de la propia exposición general, puedes plantearte montar diferentes espacios en donde colocar las obras, por ejemplo: en base a vivencias, estados de ánimo o títulos secundarios. Imagina que el título principal es MOMENTOS DE MI VIDA, y colocas las piezas que en principio no cuadran estéticamente, en base a pequeños títulos como: infancia, juventud, madurez.
La cuestión de todo esto, y como os vengo insistiendo a lo largo de toda la publicación, es elegir una ley de semejanza que nos ayude a componer y armonizar, y ponerse a trabajar en el montaje teniéndola como referencia.

Iluminación, marcos, espacio, medidas...
Si te apetece saber un poco más sobre pasos sencillos que pueden ayudar a darle un toque profesional a tu exposiciónecha un vistazo a 9 consejos prácticos para montar una exposición
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