9 CONSEJOS PARA MONTAR UNA EXPOSICIÓN

Ya sea porque te encuentres ante el feliz momento en el que vas a exponer tus propias obras de arte o las de otra persona, la organización de una exposición resulta una tarea creativa y satisfactoria en sí misma. Sin embargo, aunque parece un trabajo fácil, tiene sus dificultades y necesita una buena planificación para ser llevada a cabo con los resultados más profesionales que te sean posibles. Por eso, a continuación encontrarás varios consejos prácticos que
pueden ayudarte a la hora de preparar tu expo.


1º CONSEJO: elige un tema. No es suficiente tener un buen número de obras que te gustaría exponer; con el fin de ligar las piezas, encontrar un nombre para la exposición y saber qué trabajos tuyos o ajenos son los más apropiados para dar a entender la idea principal,
necesitas encontrar un punto que te guíe.
Como os contaba más a fondo en en el post cómo montar una exposición, lo primero a tener en cuenta a la hora de comenzar a pensar en una muestra es la idea principal que quiere transmitirse. Si lo que tenías en mente era realizar una expo con todas las obras que has ido realizando según te ha apetecido, tengan o no que ver las unas con las otras, deberías replantearte las cosas por el bien de tu propia reputación artística. Es interesante que una exhibición se plantee con una misma temática, dentro de la cual se muestren diferentes puntos de vista. Es importante tener un norte durante el proceso porque en función de él se seleccionarán las piezas más representativas o que mejor se adapten al mismo. Es importante no transmitir el “efecto mercadillo” del que os hablaba en la anterior publicación montaje de exposiciones
               

2º CONSEJO: la localización. Intenta conseguir un lugar para exponer que sea temáticamente adecuado para tu trabajo y que el sitio tenga la menor decoración posible en las paredes o el espacio donde vas a colocar las obras. No tiene mucho sentido realizar una exposición de pintura o fotografía en una cafetería en la que no están dispuestos a retirar sus propios cuadros o fotos decorativas, por ejemplo. Parecerá que compiten entre ellos o confundirán a quien las mire.
También sería bueno tener en cuenta el color de las paredes (cuanto más neutro mejor –blanco, gris pálido, beige…) o su textura (madera, ladrillo, tejido… etc) porque influirá en la relación con las obras que expongas y las favorecerá o desvirtuará visualmente. El entorno debería ayudar a la exposición, no como vamos a ver a continuación.
 
ENTORNO QUE ENREDA LA VISTA DE LAS IMÁGENES DE LA EXPOSICIÓN
3º CONSEJO: conoce y mide el espacio del que dispongas. Cuando ya estés seguro del lugar donde vas a realizar tu exposición, dedica un tiempo a conocerlo y medirlo para saber de cuántos metros dispones y cuántas obras van a poderse colocar. No hay nada más contraproducente para tu expo que el espacio esté saturado, que transmita una sensación de aglutinamiento o el “efecto mercadillo”, y que a las piezas dispuestas les falte lo que en el argot de la museografría se conoce como AIRE, o sea el espacio necesario alrededor de cada obra para que ésta pueda lucirse con claridad. Por ejemplo: no te empeñes en meter 55 piezas en un lugar en el que realmente, bien presentadas, sólo caben 40.



La saturación dará mala imagen a tu trabajo y además desvirtuará el mensaje genérico de la expo. Recordemos que ésta es un acto organizado con la finalidad de informar, mostrar, alertar, enseñar…  Las leyes del diseño nos recomiendan eliminar lo que sobre, lo que le robe fuerza al conjunto, quedarse con lo esencial e importante. Conseguir más con menos.


4º CONSEJO: diseña previamente la exhibición con fotografías de las obras. Prepara con antelación la muestra. Conociendo de cuánto espacio dispones, ya puedes empezar a hacerte una idea más realista de cómo van a quedar las cosas. Toma fotos de las piezas que quieres mostrar y prepara la exposición en casa antes de ir al lugar donde va a realizarse la exhibición. Después quizás habrá que hacer ajustes, algún cambio, pero diseñar antes la expo mediante fotos de las obras, dibujos esquemáticos de la sala o una maqueta sencilla (si puede ser a escala, mejor)  te ayudará a no partir de cero cuando llegues al lugar y a no volverte loco moviendo una y otra vez las piezas para comprobar dónde quedan mejor.


Compón la exposición imaginándote cómo interactuarán con el ambiente los espectadores, qué piezas verán por primera vez. Pregúntate cuál es la dirección más probable por la que se moverán. Observa si hay "zonas muertas" en la sala... Evidentemente, el ordenamiento de las obras tendrá que tener un flujo visual, pero también debemos considera el flujo físico, dirigiendo a la gente a través de la muestra para convertirlos en participantes, además de espectadores.


5º CONSEJO: de ser necesario, enmarca la obras con marcos iguales. También se ha de prestar atención a su tamaño y forma. Es decir cuadros con cuadros, rectángulos con rectángulos... El círculo se utiliza para romper la continuidad.


6º CONSEJO: trata las obras con cuidado. Ten en cuenta que el apilamiento de piezas pesadas con marcos puede dar como resultado un montón de cristales rotos. Y utiliza guantes de algodón para mover y colocar las piezas sin que queden huellas “decorándolas”.
Asegúrate antes de empezar a colocar las obras que el lugar esté despejado, limpio para que no te ensucie lo que quieres presentar y sea fácil moverse en él. Si colocas esculturas u otras piezas que no requieren ser colgadas, destina zonas para cada una y considera delimitar el espacio alrededor de las mismas para protegerlas y facilitar el movimiento de los espectadores.


7º CONSEJO: considerar la altura de lo expuesto. Debes contar con la altura recomendada para la visualización de los cuadros y fotografías. No todo el mundo tiene tu estatura. Es importante fijarse en esto porque tendemos a colocar las cosas a la altura de NUESTROS ojos. Hay que
partir de una estándar establecida en 1,50 cms. Digamos que en España esta es una
altura “para todos los públicos” que equilibra la visualización para los visitantes. Se trata de conseguir que lo que expongas no quede demasiado alto o bajo.


8º CONSEJO: iluminación adecuada. Una vez tengas las obras colocadas, debes tener en cuenta si la iluminación juega a favor o en contra de tu exposición. La iluminación idónea para resaltar su valor estético es la que más se aproxima a la luz natural. En el caso de no poder disponer de ella, puedes conseguirla mediante focos alógenos combinados: luz fría-fluorescente + luz normal-cálida.
En el caso de que la iluminación te venga dada por el propio local donde realizas la muestra y no puedas hacer nada por cambiarla, procura que esté bien enfocada hacia las obras, que no haya excesos de luz en unas partes y penumbras en otras. Una luz espacial bien enfocada hace que las obras se aprecien mejor y ganen presencia, y no como en el ejemplo fotográfico que vamos a ver en donde los trabajos han sido colocados a contraluz y la visión de los mismos se dificulta muchísimo.


9º CONSEJO: ponte en su lugar. Cuando termines de montar tu exposición, sal de tu papel de emisor, ponte en el lugar del espectador y opina objetivamente sobre el resultado. ¿Te parece de verdad una exposición atractiva? ¿Te darían ganas de entrar a verla si no supieras nada de ella y pasaras por allí? ¿Te resultaría interesante? ¿Qué opinión tendrías de ella si la hubiera montado un completo desconocido? ¿La recomendarías? ¿Es capaz de aportar algo didáctico, estético, informativo...? Preguntas como éstas van a ayudarte a tomar perspectiva y darle el toque final a tu muestra. Porque es necesario recordar que no estás exponiendo para ti sino para los demás. 
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