El árbol de la vida

Es larga y lenta, muy muy lenta, pero hipnótica. No es fácil, nada fácil argumentalmente pero aún así atrapa y cautiva el interés. Filosófica, mística, poética, inquietante, lírica, arriesgada, crítica, intelectual, complicada, visual, silenciosa; imposible para todos los públicos, posible para personas profundamente observadoras y reflexivas. Verla ha sido como mirar un sueño extraño mientras a su vez lo analizas. Fascinante e increíble obra de arte: El árbol de la vida; cine de autor con todas sus virtudes y consecuencias.


Mis felicitaciones a todas y cada una de las personas que hicieron posible esta propuesta cinematográfica tan difícil y arriesgada en todos los sentidos, sois muy valientes y unos verdaderos artistas. Tenéis todos los premios habidos y por haber de mi parte.