LOS GIRASOLES -detalles de Van Gogh

El cuadro Los girasoles está considerado la obra maestra de Van Gogh. Estas flores tenían para él una simbología especial, y a su hermano Theo le hablaba así sobre ellas –En un cierto sentido, el girasol es mío.- Para Vincent su amarillo representaba la amistad y la esperanza,
mientras que la forma de abrirse simbolizaba la gratitud, según sus propias palabras.
Los girasoles de los que en esta publicación os hablo, son los más famosos de
 varios cuadros sobre este tema que Van Gogh pintó entre agosto y septiembre de 1888.

Los girasoles (1888) Dimensiones: 93X73 cms

El pintor inicialmente había destinado estas obras a su estudio de la Casa Amarilla, en Arlés. Después decidió que adornarían la habitación de huéspedes que estaba preparando con ansia y entusiasmo para el también pintor Paul Gauguin, con el que pretendía formar una comunidad de artistas. Vincent pintaba en aquel período con gran velocidad y hablaba así sobre ello –Estoy trabajando en el cuadro cada mañana, desde la salida del sol, porque las flores se marchitan con mucha rapidez.
Una de las cosas que más destacan de este trabajo, además de su potente color amarillo, es el vigor de las pinceladas que el artista empleaba; tras reunir una abundante cantidad de pintura, Van Gogh la aplicaba con tal energía sobre la tela, que creaba contundentes relieves.


También hay que observar que, a pesar de que el tema de la obra: unos simples girasoles, no pasaría en principio de ser algo bonito o agradable, representados bajo la tutela del personal estilo del pintor, adquieren una belleza dramática y un tanto amenazante si miramos esos pétalos puntiagudos; no son flores que estén invitando precisamente a ser cogidas o miradas.
Es curioso que aunque Van Gogh se sentía en general satisfecho con sus pinturas,
muy pocos de cuadros los juzgó dignos de ser firmados, uno de los cuales es este.