LOS ROSTROS DEL RECUERDO

A veces hago ejercicios de dibujo que no sé ni cómo se me ocurren, pero que sacan a
la luz y al papel cosas que me sorprenden mucho. El ejercicio concreto al que hago referencia en esta ocasión consistía en intentar dibujar retratos a lápiz dejando vagar mi mente sin usar ningún tipo de imagen que sirviese como modelo; de este manera fueron apareciendo, más rápido de lo que esperaba, rostros como estos.



 Al principio me pareció bastante chocante, sobre todo porque no entendía por qué los personajes recordaban a esos bocetos sobre delincuentes que se hacen en las comisarías pero, transcurrido cierto tiempo, me di cuenta de que muchos de los rasgos que tenían los dibujos eran los de gente que conocía. Ahí estaban los ojos glaciales de José Manuel o la nariz de Eduardo, ahí estaba el pelo de Pedro o de mi hermano; incluso me di cuenta de que había caras de artistas a los que en algún momento había observado en fotos: el guitarrista de los Red Hot Chili Peppers, Andy Warhol, Keith Richards de joven... Así, sin comerlo ni beberlo, fue formándose una colección que llegó a la docena de retratos en la que, no es que se busquen delincuentes, sino los rostros del recuerdo con los que mi cerebro montó personajes. 
Días después me apeteció seguir con el ejercicio y más rostros del recuerdo emergieron,
pero esta vez con una estética totalmente diferente; de hecho esta colección terminó llamándose Retratos Primarios, porque pidió sólo ese tipo colores para conseguir su toque personal.



¿Habéis probado alguna vez a hacer algo parecido? 
 Yo ya había probado algo semejante pero con pensamientos: eliges un tema que examinar, y dejándote llevar, en un papel escribes las palabras que te llegan con respecto al asunto.
En serio, probádlo. Es una manera de lo más sencilla y entretenida de encontrar
claves que nos ayuden de cara a algo que nos preocupe.
A mí en ambos casos: tanto en el de dibujar como en el de liberar pensamientos,
me resultan siempre experiencias bastante curiosas y, si hay suerte, hasta reveladoras.
Con respecto a estas colecciones de rostros del recuerdo, he pensado que, si
todo sale bien, su final consistirá en dos murales, no exactamente como
os enseño en las fotos, a modo de instalaciones artísticas.