EL FINAL INFELIZ DE LAS PRINCESAS DISNEY

¿Os gustan las historias de princesas? A mí no, las encuentro totalmente desfasadas, cursis y machistas. En ellas las protagonistas son siempre dulces, buenas, inocentes, maternales, comprensivas, sensibles, guapas, sumisas... Viven a la espera de encontrar un tío apuesto y rico, o sea un príncipe, que las salve de una existencia generalmente miserable, y además todas estas chicas-princesas suelen cantar con una voz de lo más melódica un montón de tonterías.
Afortunadamente en esta ocasión, vamos a ver a otro tipo de princesas, unas bastante más actuales que, a pesar de su fama y de lo que nos contaron, han tenido un final muy distinto a las de los cuentos; de ellas nos habla la artista Dina Goldstein en su serie fotográfica titulada Fallen Princesses (Princesas Caídas); un trabajo que es una reflexión sobre cómo sería el destino de las más famosas princesas de los cuentos o historias Disney si vivieran en el mundo real de hoy. 
Goldstein explica que sus Fallen Princesses surgieron a raíz de que su madre y otras personas cercanas fueran diagnosticadas con cáncer, además también influyó que su hija estuviera en la edad en que a todas las niñas les gusta disfrazarse de princesitas. Según sus palabras -Al colocar a personajes simbólicos como Caperucita Roja o Blancanieves en situaciones modernas, las fotografías se volvieron un registro sobre asuntos como la pobreza, la obesidad, el cáncer y la contaminación.
Y es cierto, como vamos a ver a continuación, situar a estas conocidas protagonistas de cuento en un contexto actual con problemas cotidianos, consigue que la elocuencia de las imágenes nos ofrezca unas historias totalmente sorprendentes y distintas a las que conocemos.

Por ejemplo, empecemos con la dulce Blancanieves. Ella era una joven que en el cuento hacía de chacha para siete enanitos hasta que encontró a su príncipe maravilloso; un tío que, como podemos observar a día de hoy, no usa métodos anticonceptivos, reposa delante de la tele con una cerveza en la mano sin prestar atención a nada más y, al igual que los enanitos, tiene a Blancanieves de bella y descalza asistenta doméstica.


En la historia de Caperucita Roja, una niña que iba a casa de su abuelita era devorada por un lobo feroz, pero en la adaptación de Dina Goldstein, Caperucita es quien devora comida basura y tiene sobrepeso como tantos niños occidentales.


Con Cenicienta nos contaron que si aguantabas estoicamente malos tratos psicológicos por parte de una madrastra y sus hijas pero sonreías a la vida, te ponías guapísima para ir a una fiesta con ayuda de unos estilitas improvisados y eras puntual con la hora de llegada a casa, un príncipe super guapo se enamoraría de ti y te arrancaría de esa mediocre existencia; pero la serie Fallen Princesses nos demuestra lo contrario, nos enseña que en la actualidad, a pesar de su bondad, su belleza y su vestido de princesa, Cenicienta no logra ser feliz y se ha dado a la bebida. 


 ¿Y la conocida princesa oriental Jasmín, qué ha sido de ella? Pues según la artista Goldstein, ha pasado de volar en una alfombra mágica, a luchar por su país de una manera muy diferente a como se haría en un cuento de hadas.


La colección de fotos Fallen Princesses también nos da noticias sobre la Bella Durmiente y nos informa de que aún sigue dormida bajo la maldición de una hada malvada; pero mientras, todo a su alrededor ha cambiado y ahora descansa en una residencia para ancianos donde su príncipe envejecido y frustrado continúa esperando el mágico despertar de la bella.


En la historia de La princesa y el guisante, la sensibilidad de un montón de chicas era puesta a prueba por un príncipe que buscaba novia. Él sabría que había encontrado a su princesa ideal si conseguía que alguna chica durmiese sobre un montón de colchones y aún así notase el guisante que el príncipe había puesto bajo ellos para comprobar la sensibilidad de las candidatas.
Como vemos en esta imagen, Dina Goldstein se hace eco de esa historia presentando en esta ocasión a una protagonista alzada sobre desperdicios que parece preguntar ¿cuánta basura es necesaria para que notéis que es DEMASIADA? La reivindicación medioambiental es evidente.


En la siguiente fotografía la artista nos propone a la Sirenita pescada, capturada y exhibida como otros animales exóticos en un acuario para recreo de los demás. 


En esta escena podemos observar a Pocahontas, otra de las princesas Disney. En ella, a pesar de que sobre una mesita reposa un retrato de su amado John, no sabemos qué ha sido de él; quizás la ha dejado viuda o le gusta salir de juerga con los amigos; de lo que sí tenemos seguridad es de que la princesa indígena está sola rodeada de gatos y se entretiene hipnotizada delante de la tele.


La princesa Rapunzel lucía una extraordinaria melena rubia durante su cuento de hadas, 
pero en la actualidad ha perdido esa característica por culpa del cáncer.


En la historia de La Bella y la Bestia, la protagonista tenía que aprender a ver y valorar la belleza interior de un tirano horrendo. Como siempre en este tipo de relatos, nunca es él quien se enamora de una fea y quien tiene que aprender tal lección. De hecho, no vaya a ser que su hombre se la escape o deje de ser tan admirada por su belleza, en la vida real de nuestros tiempos y según la autora de estas fotografías, Bella intenta preservar o aumentar su hermosura a través de la cirugía estética.


En fin, que según parece, las princesas Disney al igual que muchas mujeres de nuestro mundo, ni han sido felices ni han comido perdices... Por lo que se ve no tomaron como ejemplo a Barbie, esa chica que, a pesar de que siempre ha desprendido frivolidad, ha sido todo lo que a ella le ha dado la gana: veterinaria, princesa, doctora, surfera, profesora, deportista... Y no ha esperado a un príncipe azul para conseguir sus propias cosas: mansión, rancho, pista de tenis, clínica, casa en Malibú, un coche super chulo...  Visto lo visto y puestas a hacer análisis, aunque reconozco que Barbie nunca me gustó, era más ejemplificadora que las dichosas Princesas Disney, ¿no?  ;-)