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ACCIÓN GUERRILLA ART - 4 Gatos

En España hay una expresión muy popular y bastante despectiva que se utiliza a menudo para referirse a situaciones de lo más dispares en las que cuatro gatos (o sea: prácticamente nadie) fueron los protagonistas. Se suelen decir cosas como -Fueron cuatro gatos; aparecieron cuatro gatos; había cuatro gatos; irán los cuatro gatos de siempre; son cuatro gatos…- (jajajajaja) Personalmente es una frase que me hace mucha gracia y que utilizo como el que más.
Pensando y jugando un poco con esa idea de lo graciosa y peyorativa que a la vez me resulta, hace poco me planteé si dándole un toque guerrilla art a 4 Gatos, sería capaz de crear unas presencias simpáticas que aportasen algo en el entorno (y no como los pobres de la expresión).


Aunque en la imagen sólo aparezcan tres (y yo, porque no cabíamos todos en la foto), mi nueva acción guerrilla art ha consistido en colocar 4 Gatos de cartulina en sitios estratégicos de la calle para que surgiese una relación entre los lugares y los personajes, y de este modo sorprendieran a quien los mirara.
La entrada estereotipada a un supermercado, la aburridísima puerta de un colegio y parte de una fachada en mal estado han sido las localizaciones elegidas para que 4 Gatos generasen escenas curiosas como la que comparto a continuación:

 

A pesar de que cuatro gatos siempre suena a muy poca cosa, creo que esta vez más de un transeúnte habrá notado cómo la presencia de los personajes daba vidilla al lugar 😉
junio 2019

PASEOS GUERRILLA ART # 1

Si en el verano de 2013, cuando comencé a hacer Guerrilla Art, alguien me hubiera dicho que seis años después iba a continuar realizándolo, yo hubiera respondido rápidamente lo que de verdad pensaba en aquel momento: –Nooo, qué va… Si esto va a durar dos o tres meses, hasta que se me acaben las cosas-; pero lo del Guerrilla Art no sólo no duró ese tiempo sino que además prosiguió hasta llegar a día de hoy. Y sinceramente, no tiene mucha pinta de que vaya a acabar.
Si alguien durante el verano de 2013 me hubiera contado que seis años más tarde no sólo iba a continuar haciendo Guerrilla Art sino que además las acciones iban a sofisticarse hasta convertirse en pequeñas intervenciones artísticas urbanas, tampoco me lo hubiera creído.
Y lo que jamás se me hubiera pasado por la cabeza es que yo acabase tan interesada y fascinada por el arte urbano, que me pusiera a investigar y a estudiar su nacimiento e historia a través de varias tesis, documentales y un par de libros, de cara a elaborar de una forma más intervencionista mis propias propuestas y a barajar la posibilidad de dar charlas sobre esta fascinante forma arte; una manifestación que por desgracia, de forma general, creemos que consiste sólo en los graffitis, la música hip-hop y el mundo de los skaters. 
Casi todas las tardes salgo a dar un paseo por mi barrio y sus alrededores y, de vez en cuando, tras haber pasado algunas jornadas realizando gustosamente obritas Guerrilla Art, me dedico a adherirlas al mobiliario urbano por puro entretenimiento y con la sencilla intención de que a alguien le saque de su hipnosis reptilina, se pare a mirarlas, le causen un pequeño impacto y se las lleve, las fotografíe, pase de ellas o directamente se las cargue. Podríamos decir que la acción se completa en el instante que cualquiera repara en ella de la forma que sea. También es mi manera de dar rienda suelta a mis inquietudes artísticas, despertar el interés y dar a conocer el movimiento del arte de guerrilla.


En el transcurso de estos seis años he visto de todo con respecto a lo que dejo por las calles: sonrisas, corrillos mirando sorprendidos el descubrimiento, codazos y avisos en plan –¡Ey, mira lo que hay ahí!-, indiferencia absoluta y pasadas de largo, alguna persona tomando fotos de lo que ha encontrado, a alguna otra muy cabreada tirando a la basura el hallazgo o agrediéndolo… De vez en cuando veo estas cosas, no porque me quede a mirar qué impresión causa lo que he dejado, sino sencillamente porque, de tanto en tanto, coincide que pasas por el lugar donde pusiste la obrita, y te encuentras la escena; todo depende de cuánto tiempo permanece colgada; puede durar desde diez minutos hasta varias semanas. Pero lo normal es que no te enteres de nada, porque una vez que la dejas, te desentiendes de ella y pasa a ser del mundo, de la vida, de los demás… Ya no te pertenece.


Cuando una tarde decido que voy a dedicar el paseo a hacer Guerrilla Art, salgo de casa portando cosas como: pegatinas que publicitan el movimiento, deseos de buena suerte, frases de ánimo, dibujitos simpáticos, sobres bonitos con un poco de dinero, reflexiones cariñosas o poéticas…




También llevo una temporada que me ha dado por hacer pósters en papel kraft que pego en zonas infantiles. La verdad es que visto así, el Guerrilla Art es una forma de arte urbano bastante romántica.

mural guerrilla art
arte de guerrilla

Pero mi Guerrilla Art no siempre es tan amable o encantador, ya que como aseguro, todos llevamos un/a pequeñ@ salvaje dentro bastante atrevid@ que de vez en cuando pide paso y expresión.


En España actualmente estamos en plena campaña electoral de cara al pasado 28 de abril y al próximo 26 de mayo, fechas en las que votamos de nuevo para elegir a los patanes de turno que “nos gobiernen”. Y a mí, que estoy BASTANTE CABREADA con los asuntos políticos, me ha dado por preparar pegatinas como éstas y adherirlas a los carteles publicitarios situados en mi barrio, justo en la frente de los candidatos. El resultado visual y conceptual es pura ironía.


Sé que ha habido gente a la que le ha escocido encontrarse con ello porque, días después de haber puesto las pegatinas, las encontré tachadas, rayadas a conciencia o despegadas a propósito; por supuesto, contaba con que eso ocurriese. ¿¿¿Alguien se sintió ofendido???
Si así fue ME ALEGRO, porque yo también me ofendo con las tonterías que tengo que soportar y escuchar de nuestros gobernantes. Poner las pegatinas impertinentes fue mi pequeña venganza;
una manera de bajo de presupuesto para intentar resarcirme.

      

Volviendo a mis paseos, he escrito una segunda parte a ésta en la que hago una reflexión sobre las cosas tan llamativas que encuentro mientras camino haciendo Guerrilla Art, y sobre si eso puede considerarse arte urbano, expresión artística urbana o pura MIERDA. Si os apetece echarle un vistazo, os dejo aquí el enlace para que visitéis la entrada titulada Guarreando el entorno.


6 de mayo de 2019

ME GUSTA EL GUERRILLA ART

Cuando voy de "chica seria" realizo obritas artísticas y participo con ellas en exposiciones colectivas, las presento a certámenes de artes plásticas (a veces me las seleccionan) o las pongo por casa para presumir de pinitos y, de paso, decorar 😊 Pero en otras ocasiones, simplemente por "soltar", por salir de la seriedad de mis cuadros de adulta, por divertirme un poco a costa de mi lado infantiloide que pide Guerrilla Art, y por tener cierto complejo de Amelie (personaje protagonista de una película que me encanta) me da por hacer obritas "bobas" como éstas y dejarlas luego por la calle con ánimo de que a alguien le hagan cierta gracia, se interese por saber qué es el Guerrilla Art, y se las quede si le apetece.


Cuando las hago utilizando cartulina, cartón o papel kraft suelo dejarlas pegadas en  la puerta de un colegio que hay cerca de casa con la esperanza de que a los pequeñajos y a sus acompañantes les haga sonreír cuando empiecen su jornada escolar. También en las paradas del autobús o la puerta del supermercado.


En el caso de los trabajitos pintados sobre lienzos, los abandono en los bancos de una plazoleta situada también cerca por la que suelen transitar y sentarse personas de todas las edades.

JURO QUE INTENTÉ PONER LA MISMA CARA QUE EL GATO PERO NO ME SALIÓ
Tengo rachas en las que meto en sobres llamativos un poco de dinero junto con alguna frase de ánimo y deseos de buena suerte, o adhiero al mobiliario urbano reflexiones hechas con cariño.






En otras ocasiones mi acción Guerrilla Art consiste en abandonar en bancos de la calle algún cuaderno creativo lleno de simpáticos dibujos que se relacionan entre sí y que hago por puro entretenimiento a lo largo del año.


Y todo esto de dejar cosillas lo hago a horas en las que apenas hay gente por la calle porque me gusta la idea del "factor sorpresa"; la idea de ser capaz, sin estar presente, de sacarle una sonrisa o de su ensimismamiento a un desconocido. Me consta, por algún que otro testimonio que ha llegado hasta mí (y que me ha obligado a hacer como si yo no supiera nada) que ocurre sobre todo cuando las obritas se las encuentran jóvenes. Así pues, me apunto el tanto de dejar detalles artísticos y altruistas en el mundo, y que a alguien le alegren.
 
 mayo 2018
 
Si os apetece, en este mismo blog, podéis ver más Guerrilla Art hecho por mí clickando aquí

Las propuestas GUERRILLA ART de la Pequeña Salvaje

Supongo que era cuestión de tiempo que el momento de ponerme a hacer Guerrilla Art llegase y yo me entregara a él encantada de la vida. Aunque esto del arte urbano fue un tema por el que empecé a interesarme verdaderamente hace poco más de un año y medio, no ha sido hasta los últimos días del pasado mes de julio 2013 cuando comenzó a tomar fuerza la idea de empezar a ser yo misma quien se pusiera a hacerlo. Fue GENIAL porque antes de que pudiera darme cuenta, mi autopropuesta de emprender acciones Guerrilla Art ya me tenía completamente arrebata y con la cabeza rebosante de ideas para poner en marcha.
A continuación dejo algunas de las fotos que hecho para comentaros las propuestas que estoy realizando. Espero que si echáis un vistazo a todo esto, os inspire y os anime a practicar el Guerrilla Art, cosa que de verdad recomiendo dado que es algo con lo que además de divertiros, vais a dejar en vuestro entorno un poco de buen rollo.  ;-)

Cajitas, botes, bolsitos, paquetes sorpresa de cualquier tipo me sirven para meter frases esperanzadoras, alegres, positivas o algún regalito con el que pretendo sorprender y animar a quien lo encuentre al dejarlos colgados en árboles o dispuestos en bancos de la vía pública.



También me gusta dejar colgados llaveros a los que les he añadido la cita:
NO TE RINDAS. SIGUE ADELANTE.
Generalmente es la última llave del llavero la que abre la puerta.


Otras cosas que me gusta dejar son libros en las paradas de autobús y en los asientos de los parques. En el dorso de los mismos se informa de que la acción es una iniciativa de arte urbano
  por un mundo con más encanto :-)

He puesto cara a numerosos cds para formar un mural colgándolos en la puerta de madera de un parque. También he ilustrado trozos de cartón con los que decoro bancos o que pego en las fachadas de los comercios para que los dueños se los encuentren al abrir las tiendas. 


Otra de mis propuestas es dejar tarjetas, tarjetitas o pegatinas en lugares estratégicos que contrasten con un mensaje que recibimos del entorno.


Bueno, espero que estas imágenes os sirvan de inspiración para que empecéis a practicar vuestro propio Guerrilla Art por un mundo con más encanto  ;-D  Chao, Pequeños Salvajes.

publicado en agosto de 2013