EL COÑAZO DE FRANKENSTEIN

Sinopsis: Siendo muy joven, amando profundamente la ciencia y empujado por sus ansias de saber y de hacer algo grandioso, el doctor Víctor Frankenstein desafía a la naturaleza y a la vida misma creando, gracias a fragmentos humanos, un ser que espanta a quienes lo ven, incluido su creador. El monstruo es un ser ignorante que vaga solo por el mundo sufriendo como una condena el ocultamiento, la soledad y el silencio en el que se ve obligado a vivir, mientras que Frankenstein sufre impotencia y remordimientos de conciencia por haber dado vida a semejante ser. Un día el monstruo vuelve a aparecer en la vida de su creador y le pide una compañera para hacer más llevadero su aislamiento existencial pero el doctor se lo niega, haciendo que el carácter del monstruo se torne violento y vengativo hasta el punto de ponerse a matar a quienes más ama el doctor Frankenstein

Según las palabras de su propia autora Mary Shelley, la novela Frankenstein nació así:
La circunstancia en la cual se basa mi relato me fue sugerida en una conversación trivial. Lo comencé en parte como diversión y en parte como pretexto para ejercitar cualquier recurso de mi mente que aún estuviera intacto. A medida que avanzaba la obra, otros motivos se fueron añadiendo a estos. (...) Es además de gran interés para la autora el hecho de que esta historia se comenzara en la majestuosa región donde se desarrolla la obra principalmente, y rodeada de personas cuya ausencia no cesa de lamentar. Pasé el veran0 de 1816 en los alrededores de Ginebra. La temporada era fría y lluviosa, y por las noches nos agrupábamos en torno a la chimenea. Ocasionalmente nos divertíamos con historias alemanas de fantasmas, que casualmente caían en nuestras manos. Aquellas narraciones despertaron en nosotros un deseo juguetón de emularlos. Otros dos amigos y yo nos comprometimos a escribir un cuento cada uno, basado en algún acontecimiento sobrenatural. Sin embargo, el tiempo de repente mejoró, y mis dos amigos partieron de viaje hacia los Alpes donde olvidaron, en aquellos magníficos parajes, cualquier recuerdo de sus espectrales visiones. El relato que sigue es el único que terminó.


Sí, por suerte para algunos y por DESGRACIA para mí, a Mary Shelley le dio por seguir
escribiendo el tostón del que me propongo hablar hoy: Frankenstein.
Para empezar diré que hace ya bastantes años se me despertó la curiosidad por leer ese tipo de historias que todo el mundo cree que conoce gracias al cine pero que para nada es así; hasta el punto de que en ocasiones la gente se sorprende cuando les hago saber que en realidad esas pelis son NOVELAS. Empujada por esa curiosidad que menciono, muchas veces me he puesto a leer famosas obras como El mago de Oz, El fantasma de la Ópera, El principito, Drácula o la protagonista de esta entrada, para comprobar cómo son verdaderamente esas historias. Reconozco que su lectura suele dejarme fascinada y pensando que es una auténtica pena que el cine se las haya cargado y que el público en general crea que las conoce y no le dé por ponerse a leerlas. Pero, como suele decirse, toda regla tiene su excepción y la excepción esta vez ha sido Frankenstein.
Creo que los comentarios que más han sonado en mi cabeza mientras leía esta novela han sido: <<Pero esto ¿cuándo acaba? ¡¡Vaya tostón que me estoy tragando...!! ¿Va a pasar algo interesante por fin, o qué? ¿Pero por qué no mata de una vez al bicho y se deja de tonterías? No me puedo creer que este coñazo se haya hecho TAN FAMOSO. ¿Por qué no le matará? A ver si esto se pone mejor, a ver... En qué hora me puse a leer este libro...>> 
Muy al contrario de lo que popularmente se cree, Frankenstein no es la historia de un
monstruo sino la del sufrimiento de Víctor Frankenstein el creador del monstruo
o del ser diabólico, como él lo llama.
Con un inicio narrativo que intriga desde la primera frase, trepidante y DE LO MÁS PROMETEDOR (de hecho nunca había leído uno TAN BUENO) el relato comienza en boca y letra de un capitán de barco que a través de unas cartas le cuenta a su hermana que han encontrado en medio del agua helada, extenuado al borde de la muerte, a un extraño hombre flotando en una barca: el doctor Frankenstein. El capitán nos informa de que según pasan los días, el hombre encontrado se va recuperando y POR DESGRACIA, empieza a comunicarse y se decide a contar la historia de toda su vida que le ha llevado hasta ese momento. Justo ahí es cuando se estropea todo: en el momento en que la autora Mary Shelley le pasa la voz a él, a su afectada y CARGANTE manera de hablar, y nos cuenta su petardo de relato que cojea argumentalmente por todas partes. Porque el problema no es sólo que la historia resulte poco creíble en muchísimos aspectos (no se entiende cómo leches se puede crear y conservar a un ser hecho de restos humanos teniéndolo encima de una mesa de laboratorio casi dos años) sino que encima ESTÁ MAL ESCRITA; cayendo en contradicciones constantes, sacándose de la manga personajes a bocajarro, con un tema principal: el sufrimiento del doctor que se vuelve redundante hasta el asqueamiento de quien lee, y dando una narración a priori interesante pero gradualmente insulsa, vacía y CARGAAANTE de las que hacen que te arrepientas haberte puesto a leer.


A pesar de que los calificativos negativos que podría usar para valorar esta novela son muchos, creo que el más acertado, después de CARGANTE, es ABSURDA; y no porque se trate de una historia fantástica, de ciencia ficción o como la queráis llamar, sino porque ya digo que desde que el personaje del doctor Frankenstein toma la palabra, el argumento no se sostiene por ninguna parte. Para empezar no hay quien comprenda por qué una vez ha conseguido su gran trabajo elaborado frenéticamente durante casi dos años, según toma vida el monstruo sin nombre, el doctor Frankenstein no se alegra de su prodigio y lo aborrece, se marcha horrizado y cuando regresa al laboratorio, el monstruo se ha ido. No se entiende por qué el tipo no se pone a buscarle para estudiarle como haría cualquier científico con un mínimo de curiosidad, ni que se dedique a viajar y viajar para ver si así se le pasan las penas que le consumen porque no sabe qué andará haciendo el monstruo por ahí suelto y solo. Tampoco es de recibo el por qué, una vez el monstruo aparece para pedirle una novia, Frankenstein ni se plantee matarlo o llegue a algún tipo de acuerdo sensato con él, y se ponga a viajar a otra vez para tratar de evadirse mientras se queja y se queja y se queja durante páginas y páginas y páginas y páginas y páginas (que me salté) de haber creado a ese bicho. Ya digo que, menos el inicio, todo es infinitamente aburrido y absurdo en esta novela; pero supongo que el colmo de la estupidez está en el momento en el que POR FIN Víctor Frankenstein se propone encontrar a su monstruo para matarle, DESPUÉS de que el bicho se haya cargado a lo largo de los años a toda su familia, su mejor amigo y a su esposa. ¿¿¿A quién más tenía que cargarse el monstruo para que el doctor reaccionara???
Lo dicho: ABSURDO
Para cuando conseguí acabar el libro (me obligué a leerlo confiando en que en algún punto se pondría realmente bien y acabaría mereciendo la pena el ESFUERZO) estaba ya TAN HARTA, que noté que ni me daba pena que Frankenstein muriera extenuado por su titánica búsqueda, ni que el bicho decidiera suicidarse arrojándose a una gran hoguera; porque la verdad es que ninguno de los dos personajes había logrado despertarme en el transcurso del relato ni un mínimo de interés ni de simpatía NI DE NADA , así pues... sólo me alegró haber sido capaz de terminar de una vez por todas el COÑAZO de novela para olvidar que me ha resultado Frankenstein
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